Supervisa el patrimonio y el presupuesto
Sabe en todo momento cuánto hay, cuánto se comprometió y cuánto queda disponible.
Pedimos transparencia al municipio, así que empezamos por casa. Aquí explicamos cómo cuidamos el dinero de Ágora, quién decide cada gasto y cómo rendimos cuentas. Gastar bien es una forma de respetar a quien aporta.
Tesorera: Catherine Emilia Mori Gamarra
Según el artículo 38 del estatuto, la Tesorería cuida que cada ingreso y cada gasto tenga sustento, registro y explicación.
Sabe en todo momento cuánto hay, cuánto se comprometió y cuánto queda disponible.
Aportes, cuotas y donaciones se reciben siempre con recibo numerado. Sin recibo no hay ingreso.
Cada movimiento se anota con fecha, concepto, monto y comprobante, y queda en los libros de la asociación.
Boletas, facturas, recibos y contratos se archivan y quedan disponibles para los asociados.
Las operaciones bancarias requieren dos firmas: Presidencia y Tesorería. Nadie mueve fondos solo.
Prepara los estados financieros que aprueba la Asamblea General y los informes para el Consejo Directivo.
Así lo establece el artículo 45 del estatuto. Los montos se calculan con la UIT 2026 de S/ 5,500.
Gastos del funcionamiento regular que ya están en el presupuesto aprobado.
Incluye compras de bienes, préstamos que pida la asociación y donaciones con condiciones.
Las decisiones más grandes las toman todos los asociados hábiles.
Está prohibido prestar dinero o dar garantías a asociados, directivos o personas vinculadas a ellos.
El primer patrimonio de Ágora es el aporte único de sus siete fundadores, destinado a la constitución, formalización e inicio de actividades.
Aporte fundacional comprometido: S/ 200 por cada uno de los 7 fundadores.
Plazo para pagar el aporte: 30 días desde el acta de fundación. Cada pago se acredita con recibo de Tesorería.
Aportes de partidos políticos o candidatos. El estatuto los prohíbe expresamente.
El balance de ingresos y gastos se publicará aquí cuando la Tesorería cierre el primer registro.
Un sol mal gastado es un sol que no llegó a donde hacía falta. Estos tres criterios sirven para una asociación, una familia o un municipio.
Comparar opciones y no pagar de más por lo mismo.
Usar bien cada recurso, sin desperdicio ni duplicaciones.
Un gasto vale si logra lo que se propuso, no solo si se ejecutó.
Ninguna es prueba de irregularidad. Son motivos para preguntar con datos y con respeto.
Gastar a última hora para no "perder" el presupuesto lleva a compras apuradas y menos competencia.
Dividir una compra para quedar debajo del monto que exige un proceso de selección.
No siempre es un problema, pero conviene revisar si hubo competencia real.
Si no se sabe qué se quería lograr, no se puede saber si el gasto valió la pena.